Un mensaje de bienvenida y agradecimiento
y es que uno escribe lo que piensa con la ilusión que alguien se sienta humanamente identificado.
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jueves, 11 de enero de 2007
¡Aterriza Olga Gólcher!
miércoles, 10 de enero de 2007
Hablando en serio
otro escrito, el segundo, de La Prensa, el 2 de agosto de 2002.
Debe ser agradable ver a papá aparecer en los medios de comunicación, diciendo que el problema de seguridad nacional se deriva de la pérdida de valores morales y que la solución está en reestructurar la sociedad. Suena bonito, incluso interesante, aunque no tengamos ni idea de cómo llevar esa frase a la realidad. Tal fue la metafísica solución planteada hace poco por un notable dirigente empresarial en televisión.
Sin embargo, a la hora de discutir reestructuraciones reales, posibles y sobre todo necesarias, como la reforma tributaria, estos grupos siempre se manifiestan en contra.
A pesar de las ventajas y beneficios que Panamá les ha ofrecido, las clases industrial y empresarial han demostrado una colosal incapacidad o un inhumano desinterés por lograr grandes proyectos de desarrollo nacional que vayan más allá de sus deseos y necesidades.
Para ellos nunca ha sido ni será el momento para hablar de reforma tributaria que afecte sus tranquilos estilos de vida, pues ésta, según ellos, siempre generaría cierre de empresas, desempleo e inestabilidad a estos sectores en eterno llanto por una crisis económica, y en eterna y aparente disputa con gobiernos que, dados los obvios grados de parentesco y amistad que comparten, siempre han terminado tirando hacia el mismo lado.
Pero esta crisis nunca ha impedido que estos pocos ciudadanos se harten en los mejores restaurantes de la ciudad, sueñen y construyan las casas de los sueños en cualquier lugar del país que se les antoje, se vayan de vacaciones a Europa y adquieran otro carrito para el niño, que por supuesto, ya se lo merecía.
Si la cosa se pone dura, dicen que hay que ajustar algo en el negocio, pues alguien debe estar sobrando en la planilla y se tendrá que ir a su casa, porque hay recesión...es que el Gobierno no nos incentiva... es que el panameño no es productivo (quien quiera ser productivo en nuestro país, que tenga paciencia para esperar el reconocimiento).
Y para recuperar la seguridad: valores morales, amén. El hambre no cuenta ni la desesperanza.
¡Agarren seriedad señores!, es verdad que todos tenemos parte de responsabilidad y podemos ser parte de la solución, pero si van a seguir apareciendo en los medios, que sea para proponer planes reales y no para hablar bonito y tener otro tema para hablar en el club.
Necesitamos ideas posibles, propuestas viables, y no estaría de más que por primera vez en nuestra historia patria, fueran ustedes los que pusieran la cuota de sacrificio y esfuerzo, como lo hicieron Victoriano y Ascanio, personajes reales que, sin querer, y junto a otros hijos del fastidioso obrero y la simple cocinera hicieron posible que ustedes hoy se repartan el nuevo pastel de las tierras revertidas sin dejar de disfrutar sus anteriores bienes.
Sean ejemplo de trabajo para los trabajadores o dejen de pedir lo que ustedes nunca han estado en capacidad de ofrecer: moral y sacrificio.
Sepan que el hambre también cuenta, la correa cada día necesita más huequitos, pero que todavía hay tiempo de rescatar algo del Panamá tranquilo que se nos va.
Cuidado que un buen día los pedacitos débiles de la soga se dan cuenta de que también sirven para amarrar.
martes, 9 de enero de 2007
Agua gourmet
lunes, 8 de enero de 2007
NO OLVIDEMOS, Benjamín Ramón
I
Vayamos al grano. Para que perdernos en
explicaciones van y explicaciones
vienen.
Seamos breves. Detengámonos apenas lo
necesario
para dar el golpe, apretar el puño
y dar el golpe;
apretar el puño, no cerrar los ojos, no olvidar.
No olvidar, compañeros; no cerrar los ojos
y dar el golpe con toda el alma, con toda la
historia dentro
apretándonos,
secándonos las lágrimas, callándonos el grito.
No olvidemos.
No olvidemos a Victoriano.
No olvidemos a Ascanio.
No olvidemos el día ni la noche.
No olvidemos la verdad ni la mentira.
No olvidemos el agua ni la sed.
No olvidemos.
Tampoco a José Manuel.
Ni a John Hay.
No olvidemos la fecha ni la hora.
No olvidemos a O’Meara.
No olvidemos.
II
Dijeron I took Panamá, no olvidemos.
Pisotearon nuestras rosas.
Abalearon a niños.
Rasgaron impunemente la tarde.
Nos venden desperdicios, no olvidemos.
Mataron a Sandino. Mataron al Che.
Bombardearon Hiroshima, no olvidemos.
Intervinieron, asaltaron a la República
Dominicana.
Asesinaron al Presidente Allende.
Se adueñaron de la ciudad
Han querido acabarnos el proceso, matar,
cansarnos.
Mienten.
Nos explotan,
Son bandidos, no olvidemos.
Impiden que cantemos,
Que gocemos del sol o la alegría.
Que trabajemos duro. Que nuestros hijos
crezcan.
Que la mujer sonría.
Casi casi nos cortan las manos,
no olvidemos.
Están en todas partes, son los dueños del mundo,
Se creen dioses.
Son lobos con piel de lobos.
Los echan del planeta.
Cavan diligente su sepultura.
Son monstruos rubios y risueños.
No olvidemos.
No olvides, compañero, a tus muertos de
siempre.
Benjamín Ramón (1976)
viernes, 5 de enero de 2007
sobre gente con/sin importancia
Marcial es un compañero que trabaja en la Sección Académica de la facultad en que estudio. El asunto es que desde hace más de un año tengo problemas con retrasos en la entrega de notas por los profesores, en las matrículas, en los créditos.Es un círculo nada virtuoso que alcanza para poner en "veremos" (al menos cada 6 meses) la beca que me da el IFARHU, cuando debo rendir informe que todo sigue bien según el plan de estudios.
martes, 2 de enero de 2007
sobre el ahorcamiento de Saddam Hussein
Si de algo puede servir esta lamentable escena de la decadencia humana, que sea como presagio para los que traicionan pueblos propios y pueblos hermanos por seguir estrechas ambiciones viables bajo órdenes del poder global, hasta el día que inútiles y estorbando, son tachados por ese mismo poder que les ofreció apoyo circunstancial.
lunes, 1 de enero de 2007
1º de enero de 2007: 48 años de dignidad

Cada éxito que alcancemos requiere mayores esfuerzos para mantenerlos y desarrollarlos.

