Un mensaje de bienvenida y agradecimiento

deseo agradecer tu presencia en este espacio, tu decisión de dedicar una parte de tu vida a "escuchar" al otro.
y es que uno escribe lo que piensa con la ilusión que alguien se sienta humanamente identificado.

al final de esta página está el enlace a "entradas antiguas"... te invito a que las visites también. ¡bienvenid@!

domingo, 25 de febrero de 2007

Una razón de mi razón

Desde abril del 2004 hasta hasta finales de julio, si mal no recuerdo, estuve hospitalizado en dos centros de la Caja de Seguro Social.

En el salón de intensivos -dónde según el doctor yo era el que peor estado presentaba entre los pacientes, a pesar que nunca escuche señales de vida en las camas alrededor- añoraba una Coca Cola de esas que parece que te queman la garganta del frío. Hasta en esos sitios se extiende la propaganda y el consumo.

Cuando subí a la Sala de Neuro lo primero que pedí fueron libros. Papá me llevó uno de Sociología y los 12 Cuentos Peregrinos de García Márquez. También me llevó un espejo, tenía ansias de verme la cara tras casi 15 días de no hacerlo.

Al instalarme en el geriátrico -para recibir terapia- después de muchas dudas, mandé a llamar una estatuilla del Cristo Negro de Portobelo. Es de la última vez que fuí, 21 de octubre de 2003.

No niego ni afirmo nada hasta que no tenga pruebas. Trato siempre de hacer lo que como ser humano me corresponde de acuerdo a mi conciencia. No sé de iglesias ni me paso el día pensando en la posibilidad de fuerzas extrañas. No es mi tarea, no es fundamental.

Creo que voy desde 1998 -este año pienso volver- cuando fui a "turistear" por invitación del cura de la iglesia de mi barriada, con quién tratamos de hacer actividades de verano para niños de barrios marginales cercanos. Todos los años siguientes estuve presente en Portobelo.

No asisto por cuestiones de fe, sino por conciencia de clase. Si todos los que estamos en ese pueblo ese día, dedicásemos la mitad de la fuerza y la ilusión depositada en caminatas, penas, velas, oraciones, lágrimas, sudor... en hacer realidad nuestras esperanzas con nuestras manos y cerebros, cuántas cosas necesarias ya hubiésemos conseguido por métodos terrenales, tangibles, posibles.

Cuando la imagen está por salir de la iglesia en procesión, una música de gran fuerza estremece toda la estructura y con ella a todos los presentes. Es una explosión de la cual nadie, por muy materialista, objetivo, amigo de Carlitos Marx, lo que sea, puede escapar por el simple hecho que somos humanos y la sangre caliente corre por nuestras venas.

3 pasos adelante, 2 pasos hacia atrás, al compás siempre y de izquierda a derecha, 20 hombres o más cargando un enorme peso, pidiendo o agradeciendo. Por días estuve escuchando el sonido. Pedí que lo llevaran.

Hay un dicho: "Yo no creo en brujas. Pero de que las hay, las hay". Un día prometí que si me levantaba de la cama -llegué a mover sólo del cuello para arriba y ese era el pronóstico- seguiría estudiando lo que ya había empezado, derecho, sin prestarme a las porquerías que en nombre de la ley maltratan el ideal de justicia.

Hoy sigo haciendo terapias como desde hace ya casi 3 años, la mano del doctor Sánchez Cárdenas hizo magia con mi médula espinal, he perdido la cuenta de los fisioterapistas que me han ayudado. Pero uno al fin y al cabo no sabe ni por qué está aquí, ni por qué sigue aquí, ni cuándo ni por qué se va, como tantos de mis vecinos de cama que vi partir.

No lo niego, este pueblo del cual soy parte tiene cosas que me desesperan, pero aquí nací. En un pequeño espacio de la gran nación que un día recuperará la Florida, Nuevo Méjico, California, todo lo arrebatado, desde el Río Grande hasta el Cabo de Hornos, de la Sierra Maestra a la Cordillera de los Andes. Pertenezco a este pueblo enorme con sus virtudes y defectos que desafiando la historia occidental, lleva más de 500 años de resistencia sin haber podido jamás ser conquistado. Sin haber sido vencido.

Soy un pequeño grano de tierra buscando tareas para seguir cumpliendo una palabra. No puedo, ni quiero, dejar de ser lo que soy.

Por qué escribimos, Roque Dalton


Uno hace versos y ama
la extraña risa de los niños,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.
Uno tiene en las manos un pequeño país,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan, hijos enfermos,
abogados traidores
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.


Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.


Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.


Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.

viernes, 16 de febrero de 2007

agua! agua! agua! weee!

Cuando el compañero Benjamín llegue al poder (...) organizará los mejores carnavales en la historia patria, para inaugurar por todo lo alto un nuevo período: la 2ª República.
El viernes desde mediodía será libre para todos, sábado, domingo, lunes serán uno más increíble que el otro. Será la alegría del pueblo.
¿El martes de carnaval? Preservativos, sancocho y seco para todos. ¿Seco?...mejor whisky y vodka. Secaremos temporalmente los ríos adyacentes para que el jolgorío popular sea insuperable.
A la medianoche del martes, quién se encuentre en la calle celebrando, recibirá fuego de metralla.
En cinco minutos limpiaremos este país de la basura inconsciente que contribuye proporcionalmente al desequilibrio ecológico global.
Pueblo imbécil, manada de idiotas, incapaces de luchar. Se conforman con una ilusión de cuatro días en lugar de responsablemente buscar su bienestar. Nos merecemos todos los muertos en buses incendiados, envenenados por medicamentos, la pésima atención de salud y educación, nos merecemos toda la miseria que sufrimos.
Al día siguiente, lo más seguro, algún levantamiento popular (...) acabará con mi vida. Pero esa era mi misión, despertar un pueblo muerto.
Ojalá jamás ocurra una historia como la anterior, pero ésto es lo que siento hoy en un país conformista. Es verdad, mis estudios en derecho se dirigen hacia los derechos humanos, pero quién no cumple su deber que no se queje cuando le violentan un derecho.

domingo, 11 de febrero de 2007

UNA, Humberto Ak'abal (maya k'iche)

Una polilla

después de pensarlo bien,

decidió conocer el arte:

hizo el viaje

más bello de su vida,


de pasta a pasta

una Antología

de la Poesía Universal.


jueves, 1 de febrero de 2007

Completa adhesión

Manifiesto del (mal) blogger

¡Bloggers del mundo, únanse a este manifiesto!
¿Están hartos de que les recuerden lo mal que llevamos nuestro blog?
¿Están hartos de los viejos consejos de siempre? (escribe regularmente, ten una temática definida, haz entradas concisas, etc…)

Porque teniendo en cuenta que:

I. Nunca vamos a conseguir miles y miles de visitas ni, muchísimo menos, ganar dinero con nuestro blog, ni conseguir el Pulitzer…

II. No creemos que la calidad de un blog venga marcada por su número de visitas ni por la cantidad de páginas que lo enlacen.

III. Sabemos y aceptamos que el 80% de nuestras visitas procederán de nuestros colegas, y estamos felices con ello. (O como mínimo, nos conformamos)

Y, sobretodo:

IV. No escribimos para satisfacer al lector, sino para satisfacer nuestras ansias de escribir y comunicar. Si sólo a diez personas les gusta nuestro blog, estaremos tan felices como si les gusta a mil.

Manifestamos que:

V. El miedo a que un post no guste provoca una retorcida forma de autocensura. Una autocensura que coarta nuestra libertad artística y comunicativa. Nosotros no somos medios de comunicación forzados a vigilar nuestra popularidad. Tenemos el privilegio de no tener miedo al mercado ni a las críticas… ni al olvido. ¡No lo tengamos!

VI. Es posible que seamos felices si uno de nuestros posts se hace popular y se difunde por la blogósfera. Pero nos comprometemos a no buscarlo, ni escribiendo lo que consideráremos más popular, ni de ninguna otra forma.

VII. Somos personas complejas, no maquinas especializadas. Por ello, escribiremos aquello que nos parezca interesante compartir, sin importar su temática ni su idoneidad.

Y, en resumidas cuentas:

VIII. Este es mi blog.

IX. Yo me pago y me doy el vuelto.

X. Si a alguien no le gusta, que no lo lea.

¡Si eres un blogger auténtico haz de este manifiesto algo tuyo!

a. Si no te gusta parte del texto o te apetece añadir algo, cámbialo sin complejos.

b. No cites de donde has sacado este manifiesto.

c. No digas quien ha escrito este manifiesto.

d. Ni se te ocurra poner un link a este post que estás leyendo, a no ser que sea para criticarlo o para anunciarlo sin hacerlo tuyo.

e. Es posible que estés leyendo este manifiesto en un blog y no sepas si lo ha escrito el dueño o no del blog. ¿Acaso importa?

f. Y por sobre todas las cosas recuerda: detrás de cada blog hay una o más personas. Cada blog se comporta y comunica según los estados de ánimo de la gente que ahí publica.

Porque todo blogger tiene derecho a ser mal blogger, y estar orgulloso de ello.

domingo, 28 de enero de 2007

José Martí, en el 154º aniversario de su nacimiento

...ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.



José Julián Martí Pérez, nacido en la Habana el 28 de enero de 1853, pierde la vida en combate el 19 de mayo en 1895 contra las tropas coloniales españolas en Dos Ríos, un día después de escribir su última carta, cumpliendo su palabra.

miércoles, 24 de enero de 2007

Panamá: hacia el totalitarismo de mercado

editorial de Expresiones #72, edición del 16 al 31 de enero de 2007


La política económica del gobierno, basada en una apertura total al mercado global como herramienta para el crecimiento económico, demuestra la subordinación de los objetivos sociales (distribución de oportunidades e ingresos) a la futura efectividad de medidas que ya han demostrado acarrear consecuencias nefastas en las condiciones de existencia humana durante las últimas décadas. Es como pedirle peras al olmo, por enésima vez.

La reforma del Estado que acompaña esta política económica, en los términos planteados, ordena el abandono de "sectores no prioritarios" abriendo la posibilidad de venta, concesión y apertura al sector privado; desregulación de mercados y eliminación de barreras, así impliquen comprometer la salud pública; garantizando seguridad jurídica a la inversión extranjera que ya nos desangra como país, mientras los panameños padecemos la histórica aplicación diferenciada de las normas y el desigual acceso a la justicia.

Somos testigos de la adopción de una política que sigue los lineamientos del mercado global, instrumentalizando los poderes del Estado para la implementación de medidas que implican la subordinación total de nuestra humanidad, junto a toda su producción cultural; a los requerimientos del comercio y del sistema financiero internacional, poniendo en entredicho -aún más- la efectividad de derechos humanos fundamentales, sean civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, en el plano individual y colectivo, mientras nos entretienen con teletones, prensa amarilla, novelones y "red de oportunidades".

Hay que distinguir el discurso que promociona políticas sociales incompletas, inefectivas e insuficientes, de las acciones que acompañan la política económica que instaura un totalitarismo de mercado, donde todo aspecto de la vida social se define por la necesidad de asegurar una rentabilidad, y no porque sea justa o necesaria su existencia; reduciendo al mínimo las obligaciones del Estado con el ciudadano y ampliando hasta el infinito los compromisos de lo que queda del aparato estatal con los organismos internacionales y las empresas transnacionales.

El crecimiento económico y el libre mercado han demostrado ser incapaces de mejorar las condiciones sociales, objetivo que para pasar del discurso a la realidad, únicamente puede apoyarse en políticas públicas que tengan como eje central un enfoque de derechos que reconozca la dignidad inherente al ser humano como elemento central de una desarrollo integral y ambientalmente sustentable.

Es decir, subordinando responsablemente la economía al bienestar de todos y no subordinándonos todos para el bienestar de la economía, que ya bastante bonanza ha tenido y nunca ha llegado a más de cuatro.

El Estado panameño se dirige hacia el totalitarismo de mercado dentro de un sistema formalmente democrático, el cual cada día más, en manos de las dirigencias políticas actuales, asfixia la posibilidad de transitar hacia una democracia social real, participativa, incluyente.

Consumir, acumular, competir, sobrevivir, expandir mercados, reducir costos, aumentar productividad no son verbos que definen una visión completa de país donde el individuo sea considerado algo más que elector, mano de obra barata o consumidor.

Un Estado que adopta estos principios como fundamentales pretende condenar a sus ciudadanos a ser únicamente instrumentos de producción y consumo. Y los ciudadanos no estamos obligados a definirnos de esa manera ni aceptar tales definiciones. Como seres humanos tenemos derecho a -por lo menos- una alternativa.

miércoles, 17 de enero de 2007

pues mierda eres y en mierda te convertirás


Hoy he visto la historia de una difunta que la han sacado de su tumba y la han dejado tirada cerca de la casa de su familia.
Tras pasar el susto y el disgusto, las autoridades se han limitado a dejar el cuerpo inerte de la inesperada visita en poder de sus herederos.
Que entierren a la muerta, otra vez. Que descanse en paz, si la dejan.

Como están las vainas hoy, me imagino cómo estarán cuando me llegue el turno. Por este medio poco convencional declaro mi último deseo, antes de tiempo, espero yo.

A mi que me incineren, y halen la cadena. Lo más económico posible,"...pues tierra eres y en tierra te convertirás"...entre agua, mierda y tierra, sí descansaré.